Crecimiento mutuo

En BioMar nos esforzamos por desarrollar a nuestro personal. Formar parte del desarrollo del negocio suele ser una base muy eficaz para un crecimiento mutuamente beneficioso. Marcelo Loncomilla es un ejemplo de cómo ampliamos nuestras capacidades haciendo el mejor uso posible de un personal capacitado.

En 2014, trataba de encontrar una forma de combinar mi crecimiento profesional con una experiencia cultural para mi familia. En ese momento vivíamos en Castro, una isla al sur de Chile”, cuenta el ingeniero de desarrollo de BioMar, Marcelo Loncomilla.

Al otro lado del globo, el Grupo BioMar buscaba un perfil consolidado para reforzar el Equipo de fabricación mundial de BioMar en Dinamarca.

“Pretendíamos encontrar una oportunidad para darle una nueva perspectiva al desarrollo de nuestras fábricas en Europa y, al mismo tiempo, crear un vínculo más sólido entre nuestras iniciativas de fabricación en Europa y América”, relata Roger Hendry, Director técnico internacional de BioMar. La empresa decidió por ello aunar estos intereses mutuos y compartidos, con el fin de ampliar las capacidades de Marcelo, desarrollando al mismo tiempo BioMar.

Utilizar el talento de los empleados en contextos nuevos y apasionantes constituye un potente motor empresarial. Roger Hendry añade: “Los miembros de la plantilla con un talento así se convierten en un activo aún más potente para BioMar al obtener una perspectiva de las diferentes formas en que impulsamos nuestro negocio en todo el mundo”.

“El objetivo de BioMar para el desarrollo de las capacidades humanas aporta un crecimiento mutuo. Ahora vivo con mi familia en Dinamarca, y mis hijos acuden a un colegio internacional. Y, en cuanto al trabajo, he sido nombrado Director de procesos internacionales. Participo en el desarrollo de nuestras fábricas por todo el mundo y he llegado incluso a China, estudiando las posibilidades de nuestro próximo proyecto de expansión”, añade Marcelo Loncomilla.