La transformación del pescado sostenible empieza en el campo.

ago 24, 2026
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BioMar es pionera en España al conectar agricultura, acuicultura y futuro alimentario, convirtiéndose en el primer comprador de cereales procedentes de prácticas regenerativas. 

En el mes de junio visitamos campos de Trigo en Baltanás, en la provincia de Palencia de la Comunidad autónoma de Castilla y León, allí conocimos el trabajo de un agricultor asociado al programa de Cefetra uno de nuestros proveedores de cereales, y vimos una realidad que merece ser contada: la agricultura regenerativa se presenta más como una evolución práctica y económica de la agricultura actual que como una revolución ideológica. 

BioMar siendo uno de los mayores productores de alimentos para la acuicultura puede marcar la diferencia al no limitarse a comprar solo ingredientes para sus piensos, sino que busca incorporar materias primas procedentes de prácticas de agricultura regenerativa en sus alimentos, lo cual ayuda a reducir la huella de carbono del pescado de sus clientes. Por eso, la transformación empieza mucho antes de la granja: comienza en el campo donde se cultivan sus ingredientes. 

¿Qué esta cambiando en el campo?

Es importante comunicar con rigor desde el principio, más que hablar de “trigo regenerativo certificado”, lo correcto es hablar de producto de baja huella de carbono procedente de prácticas de agricultura regenerativa, porque aún no existe un estándar único plenamente consolidado para definir y certificar la agricultura regenerativa en todos los mercados. 

En este caso, las prácticas agrícolas regenerativas aplicadas al cultivo de cereales en Castilla y León son muy concretas: reducir el laboreo o evitar el volteo profundo de la tierra, usar fertilizantes más eficientes, apoyarse en datos, maquinaria de precisión y digitalización para tomar mejores decisiones, y diversificar cultivos mediante rotaciones, incorporando opciones como girasol, colza o leguminosas, que ayudan a construir sistemas agrícolas más resistentes. 

Los beneficios observados detrás de la transformación en el campo son mejorar la salud del suelo, favorecer la biodiversidad y reducir emisiones de carbono, lo cual se presenta en realidades tangibles: menor arrastre de tierra cuando llueve, mejor infiltración de agua, mejor conservación de humedad, menor erosión, más eficiencia en fertilización, menor compactación del suelo y mayor resiliencia del sistema agrícola.  

Una alianza que conecta agricultura y acuicultura

La colaboración entre BioMar y Cefetra conecta dos necesidades. Por un lado, BioMar necesita reducir emisiones en origen, porque gran parte de la huella del pienso procede de las materias primas. Por otro, Cefetra quien actúa como conector entre agricultores, materias primas, y comercialización, necesita demanda industrial que valore estas prácticas, porque sin compradores que reconozcan este valor añadido, el esquema no se sostiene.  

Para que estas prácticas crezcan, deben funcionar para el agricultor, Daniel Martínez CEO de Cefetra Ibérica, nos explica “La sostenibilidad empieza con la economía del campo, debe tener sentido, en los costes, en el rendimiento y en el mercado. Sin demanda que valore estas materias primas, el cambio no se sostiene, pero con demanda, puede escalar”. 

La sostenibilidad no se consigue trabajando por separado. Se consigue cuando agricultores, proveedores y fabricantes trabajan coordinados, con objetivos comunes y con una visión clara” comenta Sebastián Díaz Montecinos, Director de Compras de BioMar West Mediterránea. 

Rocío Álvaro González, Líder de Sostenibilidad en BioMar West Mediterránea nos comenta “Para los clientes de BioMar, este enfoque permite reducir la huella ambiental de su pescado aportando una historia de sostenibilidad más clara y creíble, pero el valor no está solo en esa reducción sino también en poder explicar cómo se ha conseguido ese avance, y para eso pueden apoyarse en nosotros” 

Una invitación a transformar juntosValor para nuestros clientes y para el sector de la acuicultura.

Existen barreras claras para avanzar en la transformación agrícola: la falta de demanda que reconozca ese valor adicional, los costes de medición y certificación, y la complejidad técnica en el campo. Pero estas barreras no deben frenar el avance, deben ayudarnos a trabajar con más precisión, más colaboración y más realismo. 

BioMar quiere liderar esa conversación desde la acuicultura. No como un espectador, sino como un actor capaz de activar demanda, impulsar nuevas prácticas y contagiar a otros sectores. La acuicultura puede abrir camino, pero el impacto será mayor si más industrias se suman. 

La visita a los campos de Baltanás nos recordó algo esencial: Reducir la huella de carbono del pescado empieza mucho antes de la granja. Empieza en el campo. Y desde ahí, BioMar quiere ayudar a mover a toda la cadena.